Entre las 8:30 a.m. y las 11:30 a.m., cerca de 400 niños, niñas y adolescentes, en compañía de sus asesores y padres de familia, se dieron cita para celebrar la Jornada Arquidiocesana de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM).
Bajo el lema nacional: "¡Niños y adolescentes, unidos al Corazón de Jesús para que el mundo crea!", delegaciones de las diferentes vicarías episcopales territoriales de toda la Arquidiócesis de Bogotá se unieron en una sola voz para renovar su compromiso con la evangelización y el servicio generoso.
Un Rosario interactivo que abrazó a los cinco continentes
La jornada inició con una vibrante ambientación musical que preparó los corazones de los pequeños misioneros. Posteriormente, se dio paso a uno de los momentos más creativos de la mañana: el Rosario Misionero.
En esta oportunidad, la oración se realizó de manera didáctica e interactiva a través de un diálogo entre el Padre Alexis Ortiz y un grupo de títeres, quienes capturaron la atención de los asistentes. Mientras se recordaban los colores representativos de cada continente (África, América, Europa, Oceanía y Asia), la comunidad oró de manera especial por las intenciones de las distintas vicarías episcopales de la arquidiócesis, sus vicarios, familias y niños:
Primer Misterio (África - Verde): Se encomendó a las vicarías de Cristo Sacerdote e Inmaculada Concepción.
Segundo Misterio (América - Rojo): Oración por las vicarías del Espíritu Santo y San José.
Tercer Misterio (Europa - Blanco): Intenciones por San Pedro y San Pablo.
Cuarto Misterio (Oceanía - Azul): Se oró por la vicaría de Padre Misericordioso.
Quinto Misterio (Asia - Amarillo): Peticiones por la vicaría de Santa Isabel de Hungría.
Eucaristía Central presidida por el Señor Cardenal
El momento cumbre del encuentro fue la Sagrada Eucaristía, la cual estuvo presidida por el Señor Cardenal, Monseñor Luis José Rueda Aparicio.
Durante la celebración, guiada por las moniciones de Juliana Salgado, se invitó a los participantes a acercarse al Corazón de Jesús como fuente de amor, fraternidad y superación de divisiones. Los niños de la parroquia San Juan de Ávila lideraron con entusiasmo las lecturas litúrgicas y el salmo responsorial.
En las oraciones de los fieles, representantes de las diversas vicarías elevaron súplicas por el Papa León XIV, los obispos, los gobernantes del país, los misioneros del mundo y los niños que sufren a causa de la guerra y la enfermedad.
Ofrendas con sentido misionero
El ofertorio reflejó el compromiso real de la infancia misionera a través de tres signos significativos:
Las Alcancías: Llevadas por niños de la parroquia Santa Edith Stein, representando el sacrificio económico y la entrega generosa para apoyar a la niñez más necesitada del mundo.
El Pan: Ofrecido por la parroquia Santa Cecilia, como símbolo de la unidad de todas las vicarías en un solo cuerpo.
El Vino: Presentado por la parroquia San Jerónimo Emiliani, como muestra de la alegría y la pasión misionera por anunciar que Jesús está vivo.
